Martes, enero 18

Nuestros bebés también quieren explorar el mundo!

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Nuestros bebés también quieren explorar el mundo!

Cuando nuestros hijos son pequeños, desbordan energía, tienen millones de ideas y ganas de explorar el mundo. Como padres, debemos acompañar este  proceso con gran paciencia, respetando la autonomía de cada niño y entendiendo cada paso de su desarrollo.

Somos nosotros con quienes crean su primer vínculo tan importante. Pero, a fondo, ¿cuál es verdadero significado de este acompañamiento temprano? ¿qué es lo que hay detrás? Es esencial su conocimiento para empezar con un óptimo desarrollo de nuestro bebé desde los primeros meses.

El mundo, de por sí, ya es un espacio estimulante. Especialistas en pedagogía como Pikler y Montessori nos comentan sobre una imagen de nuestros niños que debemos tener en cuenta: son seres de total acción, llenos de ansias por descubrir, son pequeños que buscan retos y quieren conocer todo aquello que los rodea. Ya desde que nacen, tienen ganas de todo. Entonces, preguntémonos: ¿Deberíamos estimular o acompañar? Dejemos que nuestros hijos exploren y acompañémoslos en este proceso único y personal que avanzará a su tiempo, en su momento, teniendo en cuenta las experiencias que cada niño vive y el ritmo que éste tenga.

Nuestro bebé es capaz de todo, acompañémoslo en

este proceso con seguridad, confianza y respeto.

Este famoso “acompañamiento temprano”, el cual se realiza desde aproximadamente los 6 meses, consiste en lo que su misma palabra dice: acompañar, pero ¿de qué manera podemos hacerlo? Una de las formas primordiales sería brindarle un espacio seguro en donde pueda desarrollarse activa y autónomamente.

En este espacio, nuestro bebé podrá ir conquistando diversas posturas motoras, aparte de que podrá explorar todo lo que desee libremente. Los padres deben respetar este proceso de desarrollo del pequeño, dejarlo que explore lo que quiera, no invadiendo su espacio totalmente. Deben facilitar el entorno para que los niños logren tener la confianza en sí mismos, observar y reconocer cuándo deberían intervenir y cuando no.

Existen diversas bases teóricas del conocimiento profundo de este proceso de acompañamiento. Una de las más reconocidas es la que aporta la pediatra húngara Pikler, quien nos habla de dos elementos sumamente importantes: la libertad del movimiento y la conexión en los momentos de cuidado. En relación al primero, podemos hablar sobre que el niño, por sí mismo y por su espíritu activo, logrará desde estar boca arriba hasta la caminata tan anhelada por los padres. Inclusive, se habla de una “mueblería Pikler”, la cual reta corporalmente al niño y le brinda una total seguridad a todo su movimiento mediante la dureza del material.

                     Esperemos a ver lo que el niño es capaz de

             hacer, no limitemos sus ideas y movimientos.

En este mismo espacio que se le propicia al pequeño, en donde se quiere que se realice el acompañamiento, también se colocan objetos de la vida cotidiana de diferentes texturas: pueden ser de metal o de plástico, por ejemplo. La idea es invitar al niño a que le otorgue un sinfín de propiedades a estos elementos.

Esperemos su interés cuando coja un objeto, luego observemos. En relación a la conexión en los momentos de cuidado, en donde ofrecemos confianza anticipando cada movimiento, Pikler explica sobre todos los cuidados que debemos de tener en cada momento, del trato con el bebé desde que se encuentra en nuestros brazos o sobre cuánto llegamos a invadir nosotros al bebé. Todo englobaría la misma libertad, seguridad y confianza de la que hemos hablado anteriormente y que cabría seguir resaltando.

¿Y de qué manera pueden ustedes, como padres, desarrollar este acompañamiento temprano desde el hogar? Como sabemos, el primer vínculo que tienen nuestros pequeños se da con nosotros, mayormente en los momentos íntimos que tenemos con ellos. Este encuentro inicial es el más importante, además de su relación con el desarrollo emocional, pues también fomentará seguridad y confianza, permitiendo que las transmitan en diferentes espacios. Entonces, hay muchas cosas por tener en cuenta en el hogar, empezando por reconocer que, muchas veces, no nos damos cuenta de que llegamos a “manipular” a nuestros pequeños por nuestros intereses y emociones, pues lo vemos tan pequeño e inofensivo que los queremos sobreproteger con inmediatez. ¡Aprendamos a observarlos! Miremos. Así, conoceremos más a fondo lo que nuestro niño quiere lograr.

Brindémosles un espacio seguro, tanto para ellos como para nosotros; un lugar preparado, con objetos que llamen su atención y permitan que el niño expanda sus ideas al poder utilizarlo de diferentes maneras.

Con el acompañamiento temprano, nuestro hijo desarrollará su autonomía, pues él, naturalmente, puede hacer lo que se propone por sí mismo. Practicará incansablemente hasta superar sus retos. Tomemos esta visión y ¡acompañemos a nuestros hijos en este desarrollo esencial en su vida!

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