Martes, enero 18

El pensamiento, ¿Puede hacerse visible?

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“Si queremos que nuestros hijos sobresalgan como individuos, debemos brindarles desde una temprana edad, una educación más apta para los tiempos de hoy.”

El pensamiento no solo puede hacerse visible, sino debe ser una práctica permanente en las aulas de hoy en día,  empezando siempre con los niños más pequeños. Hacer el pensamiento visible es un estudio de investigación que fue liderado por David Perkins, investigador de la Universidad de Harvard. En un inicio, él consideró que las rutinas de pensamiento que había creado con su equipo serían aplicables solo para alumnos de secundaria. Ana María Fernández, Presidenta de EDU 1St. adaptó este proyecto Zero de la Universidad de Harvard, para los más pequeños, obteniendo gran éxito. Además, Invitó a David Perkins a visitar los centros educativos que ella  lidera y este quedó gratamente impresionado.

Se fue comprobando poco a poco que haciendo uso de diferentes rutinas de pensamiento, los niños iban adquiriendo diferentes perspectivas: aprendían a mirar más a fondo, desarrollaban hábitos para cuestionar, eran más empáticos y aprendían  a tener confianza en sus propias ideas.

POR QUÉ USAR RUTINAS?

“Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto. Es un hábito.”  Aristóteles

Entonces Aristóteles estaba en lo correcto y tenía razón. Las rutinas se hacen repetidamente para la misma  situación, y esta repetición constante se hace hábito. Como dice Ana María Fernández en uno de sus artículos, las rutinas son cruciales para los niños, porque de a poquitos le van dando forma a su carácter y construyen la base de lo que serán más adelante. También nos advierte que debemos ser cuidadosos al aplicarlas para así lograr tener niños tolerantes, de mentalidad abierta y flexible.

Las rutinas nos dan un orden y estructura. Nos dan un sentido de estabilidad y autocontrol. Se ha comprobado también que los problemas de conducta se reducen, dándoles la oportunidad a los niños de expresar de diversas maneras lo que están pensando. Los niños se sienten importantes, sienten que los escuchamos cuando les pedimos su opinión sobre cualquier tema, más aún si les pedimos que fundamenten sus respuestas o les preguntamos lo que opinan sobre las cosas que dijo otro niño. Las investigaciones han demostrado que las rutinas tienen influencia en el desarrollo emocional, cognitivo y social de los niños. Los niños al utilizar el cerebro para expresarse con sus propias palabras, reacomodan la información dentro de sí y la reorganizan para decir lo que están pensando. Al usar la información, esta se convierte en conocimiento. Debemos darles tiempo a los niños para analizar, asimilar y reintegrar la información para que luego puedan expresarla, haciendo de esta manera su pensamiento visible.  Pero la información no debe quedarse en solo decir, esa información debe plasmarse en un papel, ya sea que nosotros escribamos lo que los niños verbalizan o ellos dibujen lo que desean expresar; así se hace su pensamiento visible.

Ana María nos explica lo que es el mapa de la comprensión, de la Universidad de Harvard. Es una guía de movimientos mentales que debemos fomentar en nuestros niños para generar hábitos de comprensión. Nos sugiere que hagamos las siguientes actividades en el aula:

Juguemos a conectar lo que hacen  o lo que ven  con otras cosas similares o diferentes.

Fomentemos mirar una historia desde diferentes perspectivas y diferentes puntos de vista.

Fomentar decir algo señalando evidencias: ¿Qué te hace decir eso?

Motivar a  hacernos preguntas al respecto (preguntas de diferentes estilos y categorías)

Motivar a  hacer conclusiones y descubrir cómo funcionan las cosas

Para finalizar, Ana María nos explica que aprender a pensar es posible, divertido y fácil de lograr.  Esto requiere:

Definir los hábitos de mente que queremos formar.

Escuchar, analizar, preguntarse, buscar evidencias, colaborar, etc.

Usar las herramientas de pensamiento, tales como: mapas conceptuales, rutinas de pensamiento, uso del lenguaje, documentación, etc. Este uso debe ser constante y en múltiples situaciones de la vida diaria.

Maestras con mente abierta dispuestas a aprender e incorporar un nuevo lenguaje de pensamiento.

Una mirada al niño como ser pensante que tiene mucho para decir, que piensa y construye su mundo con una perspectiva fascinante, y que nos enseña y aporta a todos.

Trabajo colaborativo entre los padres y el jardín, donde se comparte con la familia los procesos que se viven en el aula, los comentarios y participaciones de los niños, las documentaciones y las herramientas de pensamiento que se usan.

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